Sí, incluso cuando está nublado. Sí, incluso si “solo voy a la oficina”. Sí, incluso si “pero es invierno”. El sol no descansa, y las arrugas, manchas y flacidez tampoco. El SPF diario es como el cinturón de seguridad de la piel: puede que al principio no notes la diferencia, pero en 10 años te agradecerás haberlo usado cada mañana.